Primeros años
Howard Phillips Lovecraft nació el 20 de agosto de 1890 a las 9 de la mañana en el hogar familiar situado en el n.º 194 —hoy 454— de Angell Street, en Providence, capital del estado
de Rhode Island La casa fue derribada en 1961. H. P. fue el hijo único de Winfield Scott Lovecraft (1853-1898) —representante de ventas de la Gorham Silver Company, dedicada al
comercio de la plata, metales preciosos y joyería— y de Sarah Susan Phillips (1857-1921), la segunda de los cuatro hijos de Whipple Van Buren Phillips y Rhoby Alzada Place.
Para ambos era su primer matrimonio, aunque los dos habían superado los treinta años cuando firmaron su enlace.
Lovecraft procedía de unos ancestros distinguidos; en cuanto a su línea materna, los Phillips, se podía rastrear su linaje casi hasta el Mayflower, ya que los antepasados maternos
se remontaban a la llegada de George Phillips a Massachusetts en 1630 Cuando el autor visitó algunas de las tierras de sus ancestros al este del estado de Rhode Island,
el apellido de Phillips era recordado con cariño y respeto. Su línea paterna también era de origen británico y el escritor pudo rastrear su apellido —Lovecraft o Lovecroft—
hasta el siglo xv.
Al pequeño y solitario Howard le gustaba frecuentar parajes extraños y apartados para poder dar rienda suelta a su exaltada imaginación. En esos lugares —cuevas, arboledas alejadas,
etcétera— recreaba situaciones históricas o se ensimismaba en la observación de pequeños detalles que pasaban inadvertidos al resto de las personas, pero que a él le fascinaban, como
detenerse a escuchar a las hadas del bosque o imaginar lo que podría existir en el espacio exterior. Quizás una de las razones por las que le gustaba tanto evadirse era por la
estricta atadura a la que lo sometía su madre, diciéndole que él no debía jugar con niños de menor categoría o insistiendo en que era feo y que nunca llegaría a triunfar.
Cuando Lovecraft tenía casi tres años, su padre sufrió una crisis nerviosa en la habitación de un hotel de Chicago, donde se encontraba alojado por motivos de trabajo. Le ingresaron
en el Butler Hospital, centro psiquiátrico de Providence, y fue incapacitado legalmente debido a una serie de trastornos de índole neurológico. A partir de ese momento y durante los
cinco años siguientes, permaneció ingresado en ese hospital, donde murió el 19 de julio de 1898 con el diagnóstico de paresia general, una fase terminal de la neurosífilis. Aunque
algunos biógrafos afirman que al niño Lovecraft le informaron de que su padre estaba paralizado y en estado comatoso durante ese período, todas las evidencias parecen demostrar que no
fue así. Con la muerte del progenitor de Lovecraft, la educación del niño recayó sobre su madre, sus dos tías —Lillian Delora Phillips y Annie Emeline Phillips— y, en especial,
sobre su abuelo materno, un importante empresario llamado Whipple Van Buren Phillips; todos ellos residían en la casa familiar.
Lovecraft fue un niño prodigio. Recitaba poesía a los dos años, leía a los tres y empezó a escribir a los seis, y a los ocho años de edad ya había leído gran cantidad de libros de
la biblioteca particular de su abuelo. Uno de los géneros que más le apasionó en su infancia fue el de las novelas policíacas, llevándolo incluso a formar la «Agencia de detectives
de Providence» a la edad de trece años. A los quince escribió su primer relato como tal, The Beast in the Cave —La bestia en la cueva—, imitación de los cuentos de horror góticos.
A los dieciséis escribió una columna de astronomía para el Providence Tribune.
Debido a la alta alcurnia de su madre, que no quería que el pequeño Howard se mezclara con niños «inferiores» a él, la educación primaria de Lovecraft fue eminentemente autodidacta.
Su abuelo materno lo alentaba a la lectura, siendo esta una de sus aficiones favoritas. En la inmensa biblioteca de su abuelo descubrió —con un ejemplar de la Ilíada para niños entre
las manos— el paganismo grecolatino y Las mil y una noches, aunque a una edad muy temprana —a los cinco años— se declaró ateo, convicción que mantuvo hasta su muerte. Esto ayudó a
que su imaginación se desarrollase rápidamente en comparación con el resto de los chicos de su edad, lo cual le produjo una falta de adaptación con estos. Cuando ellos querían jugar
con espadas o a juegos fundamentalmente físicos, él prefería llevar a cabo entretenimientos más pausados e imaginativos, como representaciones históricas.
Su falta de perseverancia y de salud hicieron que Lovecraft no asistiera al colegio hasta los ocho años y tuvo que dejarlo después de un año. Durante su absentismo escolar, seguía
leyendo con voracidad. Adquirió conocimientos de química y astronomía, llegando incluso a escribir como aficionado en algunas revistas científicas. Publicó varias revistas de
circulación limitada, comenzando en 1899 con La gaceta científica. Cuatro años después, regresó a la escuela pública Hope Street, donde cursó dos años y medio en la educación
secundaria, hasta que abandonó definitivamente los estudios.
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Juventud y primeros fracasos
En 1904 falleció su abuelo materno, Whipple Van Buren Phillips, afectando sobremanera al joven Lovecraft —de catorce años de edad—. La mala gestión de las propiedades y del dinero
familiar dejó a la familia en tan malas condiciones económicas que se vieron obligados a mudarse al n.º 598 (hoy un dúplex en 598—600) de Angell Street. Lovecraft quedó tan afectado
por la pérdida de su abuelo y la casa que le vio nacer, que consideró el suicidio durante un tiempo. En 1908, antes de su graduación, sufrió un colapso nervioso y no recibió su
diploma. S. T. Joshi, biógrafo de Lovecraft, sugiere que este colapso pudo deberse a sus dificultades con las matemáticas, una materia que necesitaba dominar para convertirse en
astrónomo profesional. Este fracaso en su educación —Lovecraft quiso estudiar en la Universidad de Brown— fue una fuente de vergüenza y desilusión hasta el final de sus días.
Aunque su mentalidad respondía a un racionalismo empirista, al autor de Providence le atraía la literatura imaginativa, seguramente influido por su escepticismo; encerrado en el
pesimismo de la soledad y considerando que «el pensamiento humano es el espectáculo más divertido y más desalentador de la Tierra».
Desde 1908 hasta 1913 trató principalmente la poesía, pero fue entonces cuando Lovecraft descubrió la literatura gótica de Edgar Allan Poe y escribió algunos relatos de ficción
fuertemente influido por este autor, en especial, por su cuento The Tell-Tale Heart —El corazón delator—. Vivía como un ermitaño y apenas tenía contacto con el mundo exterior,
a excepción de su madre y de sus tías. Esta situación cambió al escribir una carta a la revista Argosy, quejándose sobre lo insípido de las historias de amor de uno de los escritores
más populares de la publicación, Fred Jackson. El debate entre los defensores de Jackson y Lovecraft en la columna de opinión llamó la atención de Edward F. Daas, presidente de la
United Amateur Press Association (UAPA), que le invitó a unirse a ellos en 1914. La UAPA infundió un nuevo vigor a Lovecraft, sacándole de su voluntaria reclusión e incitándole a
contribuir con sus poemas y ensayos. Un tiempo después, se convirtió en presidente de la UAPA, e incluso llegó a ser presidente interino de la National Amateur Press Association
(NAPA), la rival de la UAPA, desde 1922 a 1923.
Por esos mismos años, editó su propia revista de carácter amateur, The Conservative. En 1917, a petición de algunos amigos, volvió a la ficción con historias mucho más pulidas,
como The Tomb —La tumba— (1922) y Dagon —Dagón— (1919). Esta última fue su primer trabajo publicado de forma profesional, apareciendo en Weird Tales en 1923. Sobre esta época,
comenzó a formarse poco a poco una enorme red de admiradores y amigos, entre los que se encontraban Robert Bloch, Clark Ashton Smith y Robert E. Howard, este último creador de
Conan el Bárbaro. La extensión y frecuencia de sus misivas con esas amistades lo convirtieron en uno de los más prolíficos escritores del género epistolar. Según su
biógrafo L. Sprague de Camp, a lo largo de su vida, Lovecraft escribió alrededor de cien mil cartas.
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Lovecraft y su madre
La muerte de su padre tuvo en el niño Lovecraft escasas repercusiones, debido a que prácticamente no pudo conocerlo. No obstante, la de su madre, en 1921, le supuso una fuerte
conmoción, ya que ocurrió tras una larga enfermedad. Algunos biógrafos suelen relacionarla con la sífilis de su padre. En cualquier caso, lo cierto es que la causa inmediata
fue un postoperatorio deficiente después de una intervención quirúrgica de vesícula biliar. Estuvo ingresada, como su marido antes que ella, en el Butler Hospital. Durante el
mismo, escribía frecuentemente cartas a su hijo, con el que permaneció muy unida hasta su fallecimiento, el 21 de mayo de 1921. Lovecraft adoraba a su madre y, cuando esta murió,
él contaba con treinta y un años.
Muchos críticos consideran a la madre de Lovecraft la causante de todos los comportamientos peculiares y un tanto extravagantes que el escritor mostró durante su existencia.
Parece ser que después del óbito de su esposo Winfield, Sarah, mujer tradicional y puritana, descargó todas las frustraciones de una burguesa venida a menos sobre su único hijo,
al que sobreprotegió hasta límites demenciales y trató como si fuera su único bien en la tierra. De esta manera, favoreció el desarrollo de unas determinadas características de
personalidad, comunes en estos casos, que condicionaron su patrón de conducta mientras vivió. Entre otros aspectos destacados, prefirió las relaciones humanas con su pequeño
entorno que le ofrecía una mayor seguridad, antes de un entorno social más amplio y desconocido que no controlaba, debido a ese déficit en habilidades sociales óptimas por falta
de aprendizajes adecuados durante su infancia y adolescencia.
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Boda y Nueva York
La muerte de su madre y el agotamiento de lo poco que quedaba de la riqueza familiar lo llevaron a abandonar la idea de llevar una vida ociosa obligándolo a trabajar en pequeños
encargos como escritor fantasma y corrector de estilo para escritos de otros autores. Gracias a este tipo de trabajos conoció a muchos de los que después formarían el llamado Círculo
de Lovecraft, entre ellos Robert E. Howard, Clark Ashton Smith, Robert Bloch, Frank Belknap Long, August Derleth y otros más. Para estos escritores y «amigos», Lovecraft presentaba
una gran diferencia entre su personalidad de solitario introvertido y erudito a través de las cartas y su forma de ser en persona. Lo definían como entusiasta y generoso, creativo,
prodigio de inteligencia y con una faceta racista que no abandonó hasta los últimos meses de su vida.
Respecto a las mujeres, Lovecraft no había llevado una vida de muchas relaciones con el sexo opuesto. De hecho, el autor es recordado por su «aparente falta de masculinidad» tal
como explica el cineasta Guillermo del Toro en el documental sobre su vida y obra Lovecraft: Fear of the Unknown. El retrato que el citado director de cine hace del autor de
Providence es el de un «tipo anglófilo que parecía haber llegado a América en el Mayflower: un tipo raro que no se acostó con muchas mujeres».
Dos meses después de la muerte de su madre, Lovecraft acudió a una convención de escritores aficionados en Boston, donde conoció a Sonia H. Greene. Nacida en 1883, hija de
inmigrantes judíos procedentes de Ucrania, era viuda y siete años mayor que él. Se casaron en 1924 y se mudaron al condado de Brooklyn, en la ciudad de Nueva York. Las tías de
Lovecraft, muy tradicionales, no vieron con buenos ojos esta boda, ya que su cónyuge era una mujer de carácter fuerte, independiente, propietaria de una tienda de sombreros y
escritora aficionada en la United Amateur Press Association. Inicialmente H. P. L. quedó embelesado con Nueva York, pero pronto la pareja se vio inmersa en dificultades económicas.
Sonia perdió su tienda y Lovecraft no conseguía encontrar un trabajo. Se sumaron los problemas de salud de su esposa, que tuvo que mudarse a Cleveland debido a un empleo que le
surgió, mientras él se quedaba en el barrio Red Hook de Brooklyn, donde comenzó a sentir una profunda aversión por la vida neoyorquina.n. En efecto, la desalentadora realidad
sobre la imposibilidad de hallar un trabajo en un lugar cuya población mayoritaria era inmigrante, entraba en un irreconciliable conflicto con la opinión sobre sí mismo, de ser
un privilegiado caballero anglosajón, por lo que su racismo se galvanizó hasta el punto del miedo.
En 1926, todavía viviendo de forma separada, acordaron un divorcio amigable, donde el escritor alegó «las grandes divergencias entre ambos y los problemas económicos», aunque
nunca se llevó a cabo. Debido al fracaso de su matrimonio, algunos biógrafos han especulado con la posibilidad de que Lovecraft fuera asexual, aunque Sonia dijo años más tarde
sobre él que fue un «adecuado y excelente amante»
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Regreso a Providence
De vuelta a Providence el 17 de abril de 1927, convivió con sus tías durante los años siguientes, en una «espaciosa y marrón casa de madera victoriana» en la calle Barnes
n.º 10 —la dirección del Dr. Willett en The Case of Charles Dexter Ward (El caso de Charles Dexter Ward)— hasta 1933. Allí es donde se ve superado por la sensación de fracaso
que lo invade, abandonándose a la soledad y la frustración. En esta época disfruta de paseos nocturnos, que repercuten en su hundimiento personal, y crean una esfera invisible
de miedos que nunca le permitirán recuperarse, si bien, paralelamente, contribuyen a su máximo esplendor literario. En estos fructíferos años escribió la gran mayoría de sus
obras más conocidas, como The Call of Cthulhu —La llamada de Cthulhu— (1926), At the Mountains of Madness —En las montañas de la locura— (1931) o El caso de Charles Dexter Ward
—compuesta en 1927, pero que no vio la luz hasta 1941—, publicadas en revistas pulp como Weird Tales y Analog Science Fiction and Fact.
Durante esos años visitó a varios anticuarios residentes en Quebec, Filadelfia y algunos lugares de Nueva Inglaterra, como Vermont y Massachusetts, al tiempo que siguió
manteniendo su enorme correspondencia. A sus viejos amigos añadió otros muchos escritores jóvenes, como D. W. Rimmel, R. H. Barlow o Robert Bloch, a los que aconsejaba y
supervisaba trabajos. Mostró preocupación con las condiciones políticas y económicas de su país. Durante la Gran Depresión, mostró su apoyo a Roosevelt y se convirtió en
un socialista moderado,9 abandonando su conservadurismo, mientras continuaba estudiando una gran variedad de temas, desde filosofía a literatura o historia de la arquitectura.
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Ultimos años
Los últimos dos o tres años de su vida fueron muy apurados económicamente. A pesar del duro trabajo y de sus esfuerzos como escritor, la pobreza en la que vivía aumentó.
En 1932 su querida tía, la señora Clark, murió viéndose obligado a mudarse en 1933 a una pequeña y exigua habitación de alquiler con su otra tía, la señora Gamwell, situada
en la calle College 66, detrás de la biblioteca John Hay —la dirección actual de esta casa es 65 Prospect Street—. Además, su íntimo amigo Robert E. Howard, al que nunca
llegó a conocer en persona, se suicidó el 11 de junio de 1936, dejándolo desconcertado y profundamente apenado.
Sus últimas obras fueron incrementándose en longitud y en complejidad, lo que dificultaba la venta pues las revistas pulp rechazaban los textos largos. Debido a ello,
Lovecraft se vio en la necesidad de volver a trabajar como escritor fantasma para otros autores como en The Diary of Alonzo Typer —El diario de Alonzo Typer— (1938) de
William Lumley, The Mound —El montículo— (1940) de Zealia Bishop y Winged Death —Muerte alada— (1940) de Hazel Heald, así mismo en poesía y otros estilos literarios.
Sobre los problemas económicos que sufrió el escritor a lo largo de toda su vida, el novelista francés Michel Houellebecq escribió:
«En cuanto a sus obras, no le reportaron prácticamente nada. De todos modos, no le parecía conveniente hacer de la literatura una profesión. Según sus propias palabras:
"Un caballero no intenta darse a conocer, lo deja para los egoístas arribistas y mezquinos". Claro, quizá sea difícil apreciar la sinceridad de esta declaración; puede
parecernos producto de un enorme tejido de inhibiciones, pero al mismo tiempo hay que considerarla como la aplicación estricta de un código de conducta caduco al que
Lovecraft se aferraba con todas sus fuerzas. Siempre quiso verse como un gentilhombre de provincias, que cultiva la literatura como una de las bellas artes, para su propio
deleite y el de algunos amigos, sin preocuparse por los gustos del gran público, los temas de moda o cualquier otra cosa por el estilo. Un personaje semejante ya no tiene
cabida en nuestras sociedades […]. En una época de mercantilismo enloquecido, es reconfortante encontrar a alguien que se niega con tal obstinación a “venderse”».
En sus últimos años, su naturaleza enfermiza y la desnutrición fueron minando su salud. Su anormal sensibilidad a cualquier temperatura inferior a los 20 °C se agudizó hasta el
punto de que se sentía realmente enfermo a tales temperaturas. Durante el último año de su vida, sus cartas estaban llenas de alusiones a sus malestares y dolencias. A finales
de febrero de 1937, cuando contaba con cuarenta y seis años, ingresó en el hospital Jane Brown Memorial, de Providence. Allí murió a primeras horas de la mañana del 15 de marzo
de 1937 de cáncer intestinal complicado con la denominada enfermedad de Bright. Aunque actualmente este término no suele utilizarse, se refiere a una serie de enfermedades
inflamatorias de los riñones. Es decir, parece ser que Lovecraft tuvo una complicación de su enfermedad tumoral intestinal con una grave insuficiencia renal que provocó su
fallecimiento. El diagnóstico de su enfermedad tuvo lugar apenas un mes antes de su muerte.
Fue enterrado tres días después en el panteón de su abuelo Phillips en el cementerio de Swan Point; aunque su nombre está inscrito en la columna central, ninguna losa señala su tumba.
Muchos años después de su muerte, en la lápida que le erigió un grupo de aficionados, puede leerse una línea tomada de una de las miles de cartas que escribió a sus corresponsales:
«Yo soy Providence».
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